Una facultad de medicina británica acaba de publicar un artículo que habla acerca de los suplementos vitamínicos que históricamente se pensaba redundaban en un beneficio de ciertas habilidades de los niños con síndrome de Down.
Lo cierto es que al menos en nuestro entorno no conocemos a nadie que haya decidido administrar estos suplementos a sus hijos con síndrome de Down con esta idea en mente. Creo que es una corriente más común en América, tanto en el norte como en el sur.
Debido a que el artículo solo está disponible en inglés he traducido el resumen que la facultad adjuntó con su nota de prensa y cuelgo al final también un enlace a un artículo del Dr. Flórez, Catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, con información al respecto en castellano.
Los antioxidantes no ayudan al desarrollo de los niños con síndrome de Down
“Administrar antioxidantes y nutrientes a niños con síndrome de Down no ayuda a mejorar su condición en ningún modo según un estudio publicado en la revista médica BMJ (British Medical Journal) el 22 de febrero de 2008.
Investigadores británicos han estudiado el efecto de dar dichos suplementos a 156 bebés de menos de siete meses con síndrome de Down a lo largo de un periodo de 18 meses. [...]
Estudios de laboratorio manifiestan que las células del cerebro de fetos con síndrome de Down mueren el doble de rápido que los de otros fetos pero que esto puede ser evitado con el uso de antioxidantes. Se ha sugerido que el estrés oxidativo sobre las células neuronales podría explicar los problemas que estos niños tienen con su desarrollo y que proporcionarles suplementos vitamínicos y minerales podría mejorar su desarrollo del lenguaje y psicomotor.
Aunque breves estudios previos de dar suplementos no han demostrado un efecto significativo, existe un uso extendido de suplementos vitamínicos y minerales en Europa y EEUU entre niños con síndrome de Down, con campañas de marketing clamando acerca de sus beneficios.
En este estudio los bebés, de diferentes áreas de Inglaterra, se dividieron en cuatro grupos. A un grupo se le administró una dosis diaria de antioxidantes, a otro un acído folínico, a otro una combinación de antioxidantes y ácido fólico y al último un placebo. Todos los suplementos se dieron en forma de polvos que se podían mezclar con comida y bebida.
Tras 18 meses se evaluó el desarrollo mental y cognitivo de los niños que seguían en el estudio.
Los investigadores descubrieron que proporcionar suplementos no alteraba de ningún modo los resultados bioquímicos de los niños y que no mejoraban su desarrollo del lenguaje ni psicomotor.
Este estudio no encuentra evidencia alguna para poder apoyar el uso de suplementos antioxidantes o de ácido folínico. Los padres que escogen dar estos suplementos a sus hijos deben equilibrar sus esperanzas de unos beneficios no demostrados frente a los potenciales efectos adversos de una alta y sostenida dosis de suplementos.
Estos hallazgos se sostienen en una editorial adjunta que expone que hasta que haya evidencia de un beneficio demostrado por parte de los suplementos vitamínicos, éstos no se pueden recomendar.”
El artículo completo está disponible en inglés (html) (pdf).
Para más información en castellano al respecto de estas terapias consultar: Terapias farmacológicas y suplementos nutritivos para las personas con síndrome de Down. Dr. Jesús Flórez, down21.org
Huelga decir que Anna no toma ningún suplemento vitamínico, ni con esta idea, ni de momento con ninguna otra. :-)