¡Hoy no paro de leer cosas interesantes en la prensa! He colgado una pequeña noticia, un reportaje muy interesante y ahora va una carta al director. Aunque voy desplazando cada entrando hacia abajo me encantaría conocer vuestras opiniones al respecto de cualquiera de ellas.
La muñeca Baby Down sigue suscitando debate en diferentes medios (reconozco que a mí mismo me ha dado de pensar todo lo que he leído al respecto). Hoy aparece una carta al director en el ABC acerca del tema.
ABC, 14 de noviembre de 2007
Una muñeca muy especial
¿Por qué me ha llamado la atención este título y sobre todo su contenido? ¿Qué se proponen las empresas jugueteras? Es obvio que ganar dinero y hacerse publicidad, lo legítimo en una empresa, aunque, como en este caso, reviertan parte de sus ganancias a la Federación Española de Síndrome de Down. También podrían haber entregado una sustanciosa donación a la mencionada Federación, sin ningún otro requisito, y ésta se hubiera beneficiado directamente sin estar «sujeta» a las ventas. ¿Se pretende sensibilizar a los niños de la «enorme normalidad de aquellos que lo padecen»? Si fuera tan enorme su normalidad eso no sería necesario; luego hay algo de «especial», como reza el título. ¿Para construir una sociedad «más plural»? Si son iguales, no resulta necesario modificar lo que la sociedad y cada persona individual ve, porque es patente.
Sin embargo, sí me parece absolutamente necesario mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down, finalidad de la Federación. Se habla de «sorprendente inteligencia». Quizá sea más claro decir que padecen una lacra intelectiva y que los parámetros por los que discurre su inteligencia son distintos, lo que provoca comportamientos también distintos.
Cito a Jerónimo de Moragas, gran estudioso del tema: «La oligofrenia es un trastorno permanente, en el sentido de que se ha iniciado con la vida y dura tanto como ésta. Este trastorno altera a la persona de manera global. Se manifiesta por un déficit intelectual, lo que le dificulta conseguir fines, resolver situaciones nuevas, poseer ideas y elaborar pensamientos. No puede resolver las situaciones que la vida le plantea». De aquí se deduce que hay algo distinto.
Por otra parte, hay que considerar que toda persona tiene una dignidad, ellos son personas, luego la tienen y hay que respetársela. Pero no podemos olvidar que cada ser humano es único e irrepetible, es decir, todos somos distintos entre sí, aun siendo de la misma familia, raza o condición, así hemos sido creados. ¿Por qué tanto interés en igualarnos?
Juan Pablo II, en uno de sus últimos discursos, dirigido a los componentes de un simposio sobre la dignidad y los derechos de los discapacitados mentales, decía: «Una forma sutil de discriminación está presente también en las políticas y en los proyectos educativos que tratan de ocultar y negar las deficiencias de la persona discapacitada, proponiendo estilos de vida y objetivos que no corresponden a su realidad, y a fin de cuentas son frustrantes e injustos».
Pensemos en una y otra cita y sacaremos conclusiones válidas. En los 20 años de trabajo en Cefaes (Centro Educativo Familiar Especial) he podido comprobar que lo que más ayuda a los padres y familias es conocer la verdad, aunque ésta sea dura.
M. Teresa Vázquez,
vicepresidenta del Centro de Educación Familiar Especial (Cefaes)
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