Hoy el blog de Anna cumple exactamente 2 años en la red, coincidiendo con el día que supimos que Anna estaba en camino. Por aquel entonces blogpulse.com daba del orden de 11 millones de blogs identificados en la red, ¡mientras que hoy en día según la misma fuente esa cifra ha aumentado a 40 millones! Aunque eso sí, nosotros nos mantenemos entre el 55% de blogs que technorati.com estima que se mantienen regularmente ¡y no se abandonan!
Mientras se cumple este día especial Anna está junto a MA en el Carnastoltes de la guardería a la que acuden una vez por semana, normalmente los lunes. A la pequeña la tenemos vestida de “lluvia”. Por supuesto, antes de que alguien lo pregunte, colgaremos fotos oportunamente :-)
Aprovecho la entrada para hablar un poco acerca del proceso que ha seguido Anna en la guardería, un centro público que se encuentra en el mismo barrio donde vivimos, puesto que hasta ahora no habíamos hablado de ello. A través de una amiga averiguamos que el centro ofrecía una modalidad en la que las madres (y los padres que desearan y pudieran) podían acudir junto a sus bebés durante una hora a la semana en un día concreto, el llamado “espai nadó” o espacio del bebé. La idea de esta hora es que los bebés puedan tener una primera interacción con otros niños fuera de su ámbito familiar y es un grupo en el que se mantienen no hasta una edad determinada, si no hasta que consiguen obtener movilidad propia.
Anna estuvo en este primer grupo hasta hace un par de semanas debido al hecho que aún no ha patentando ningún sistema de transporte diferente al de la croqueta (volteo sobre si misma, eso sí, ¡en cualquier dirección y sentido!) o el intento y ligero éxito de gateo (cuando se le coloca comida delante, ¡pero claro esto no es plan en la guardería!). La hora de este tiempo se partía en un rato con todos los bebés en el centro jugando libremente, agrupados un poco por los que podían ya sentarse y los que no, con las madres alrededor de ellos vigilando (más bien charlando entre ellas) y otro rato en el que una enfermera pediátrica venía para responder dudas y consultas, para acabar con todos los niños en el centro alrededor de una cesta en la que se guardaban todos los juguetes y se cantaban unas canciones. Rosa es la monitora que coordina la actividad.
Con el pasar de los meses muchos de los niños ascendieron de “categoría” y pasaron al siguiente grupo, el “espai familiar” o espacio familiar y aunque Anna no ha podido seguirles el ritmo, Anna sí se ha hecho cada vez más pilla y lograba ganar las peleítas y estirones de pelos para obtener ese juguete en concreto :-) con lo que le sugerimos a la monitora el cambio de grupo.
El espacio familiar se reúne dos veces a la semana (también dirigido por Rosa) aunque Anna sólo acude a uno de los días dada su apretada agenda laboral y social entre semana. MA sigue yendo con ella y la dinámica es parecida, si bien al final de la mañana también se introduce a los niños a ese momento de pánico y terror estelar que es el quedarse sólo por primera vez entre una panda de niños llorando a merced de sus profesoras… Esto ocurre cuando las madres se retiran durante media hora, antes de volver a por los niños y ya marchar con ellos.
La verdad es que esta fórmula de guardería resulta ser perfecta para Anna y estamos encantados de poder hacer uso de un recurso público y a un precio de tan solo 30€ al mes (el espacio del bebé eran 20€ mensuales). ¿Por qué? Pues porque ambos somos de la firme opinión que los niños de hasta dos o tres años donde mejor están es en casa con sus padres (siendo muy conscientes que somos muy bendecidos y privilegiados de poder estar en una posición no sólo de opinar esto, si no de poder elegirlo), pero a la vez de esta manera se logra introducir al niño en un entorno escolar de una forma paulatina. Y por supuesto, para una niña con síndrome de Down como Anna esto supone reforzar poco a poco de una manera más el desarrollo de todo su entorno, sus relaciones sociales y la comunicación entre otros muchos aspectos.
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