Reducción de amígdalas
Mañana jueves Anna pasará por quirófano sobre las tres de la tarde para una reducción de amígdalas.
En un control rutinario su otorrino observó que sus amígdalas son sustancialmente más grandes de lo que deberían ser. Lo primero que nos preguntó fue si Anna sufría de trastornos del sueño y le dijimos que se mueve constantemente, que duerme con la boca abierta roncando muy ligeramente y que se despierta varias veces a lo largo de la noche. Su recomendación fue inmediata, sugiriéndonos reducir el tamaño de las amígdalas para mejorar la calidad de su sueño.
A posteriori también hemos sabido que dicha reducción le ayudará a mejorar su pronunciación y vocalización y que otros niños con síndrome de Down que conocemos ya se han beneficiado de este paso por quirófano.
La técnica que van a utilizar es una alternativa a la amigdalectomía tradicional. Se llama “coblation” que bajo una anestesia general permite el uso de radiofrecuencia para transferir energía al tejido provocando una desintegración celular y la reducción del mismo. Esta técnica funciona a temperaturas (40-70º) más bajas que el láser y en principio implica menos o incluso la ausencia de sangrado y requiere de un post-operatorio más corto, lo cual resulta en una recuperación más rápida.
Mañana cuento más. El plan es que se quede una noche en el hospital bajo observación y que el viernes vuelva a casa.
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