Amigos inseparables
Cuando alguien me pregunta cómo nos ha cambiado la vida Anna, suelo contestar siempre de la misma manera. ¡Hoy nuestras vidas ya no podemos concebirlas sin que Anna sea un factor más de nuestras historias personales y familiar!
Entre las muchas otras respuestas que me vienen a la cabeza y que hoy no repetiré, hay una que siempre me hace especialmente feliz. Y es que siempre he sostenido que gracias a Anna hemos conocido a un montón de personas maravillosas que de otra manera hubieran pasado de largo en nuestras vidas. Para empezar, este mismo blog nos brinda la oportunidad de estar en contacto con todo tipo de gente que se interesa por la historia de Anna, sus avances y sus logros. Nos han parado por la calle y nos han preguntado acerca de Anna. Completos extraños nos han compartido algo de su vida. Nos han esbozado sonrisas de complicidad. Los que ya eran amigos nuestros nos han confesado en alguna ocasión que gracias a Anna han dado un nuevo enfoque a su concepción de la vida, y que han dejado atrás prejuicios que muchas veces partían simplemente de un común desconocimiento. También tenemos el privilegio de estar en contacto con profesionales de un campo como el mundo de la discapacidad, que en la mayoría de ocasiones se vuelcan al completo en su trabajo a favor de niños como Anna.
Estoy seguro de que generalizando me habré dejado personas atrás (mis disculpas), pero he dejado para el final de forma intencionada a un grupo de personas, las otras familias que viven con nosotros, de forma paralela, sus propias experiencias con hijos con síndrome de Down. De entre todos, ellos son el mayor regalo puesto que nadie más puede comprender las vivencias por las que pasamos e identificarse tan bien. La empatía llega a ser máxima cuando entras en contacto con padres que acaban de saber que han tenido un hijo con síndrome de Down. En esos momentos te gustaría decirles mil cosas, pero sabes que no es el momento, que no comprenderán a esas cortas alturas cuan diferente llegará a ser su enfoque con el paso de los meses y los años, simplemente es el momento de ofrecer tu ayuda y dejar que tomen la que consideren oportuno. Con el resto de padres, los que hemos conocido gracias a fundaciones y movimientos asociativos, llevamos ya unos años viéndonos y poco a poco fraguamos una gran amistad. Coincidimos en conferencias, charlas, grupos de padres y sesiones con profesionales pero lo mejor es cuando lo hacemos por puro placer, fines de semana, mañanas o tardes que quedamos para pasar el rato juntos.
A todos nuestros conocidos y amigos, ¡gracias por el privilegio de haberos podido conocer y hacernos más grandes! Aprovecho para colgar una foto de algunos hijos de nuestros amigos con los que estuvimos el sábado pasado (desafortunadamente no salen todos los presentes, ¡prometo colgar una más amplia en el futuro!)
De izquierda a derecha: Judith, Ona, Oriol y su hermana Laia, Anna, Abril y Teo (hermano de Ona). Fotografía de Álex U. (gracias :-)
Compartir en FacebookNo hay entradas relacionadas.

