Pasito a pasito
Tenemos a Anna totalmente recuperada de su neumonía y de vuelta a su rutina, que se había visto interrumpida no solo por este hecho si no también por el parón navideño. La verdad es que a partir del segundo o tercer día uno no hubiera dicho que tenía lo que tenía porque se reía y portaba como siempre, pero por precaución nos quedamos en casa bastantes días. Tampoco pudo participar como habíamos planeado en la carroza de la iglesia a la que asistimos de la cabalgata de Reyes de nuestro municipio, como nos hubiera gustado. Además de pasarlo bien, hubiéramos añadido otra ciudad a la propuesta de la Fundación Talita Invest For Children y la Fundació Catalana de Síndrome de Down (FCSD) de tener a un niño con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual en cada cabalgata de nuestro país. Pero bueno, ¡el año que viene intentaremos sí estar!
¡La gran novedad en la vida de Anna es que estamos a un puntito de poder decir que está caminando! Lleva ya unas semanas que se está atreviendo cada vez más y ahora mismo los intentos de desplazarse caminando puedo decir que superan a aquellos en los que se desplaza de cualquier otro modo (¡básicamente el movimiento que había patentado para moverse hacia adelante manteniéndose sentada con una especie de salto o arrastre!) Poco a poco está ganando confianza y cada vez logra recorrer distancias más largas así que mucho me temo que en breve no solo vamos a poder disfrutar de ella de otra manera más, si no que se le va a abrir un mundo de posibilidades a la hora de llegar a nuevos sitios, investigar y como no… ¡trastear! :-) ¡Y no quiero ni imaginar las fechorías que será capaz de hacer junto a su hermana Abril, cuando ésta también comience a seguirle los pasos!
En cuanto a nosotros lo cierto es que esta última semana hemos hecho un montón de cosas y casi no hemos parado. Lo más destacado fue que el miércoles pasado estuvimos con el grupo de padres de la FCSD (olvidé colgar los detalles) y fue un tiempo muy emotivo por varias razones. En primer lugar nos juntamos más padres de lo habitual hasta ahora, por otro lado contamos con la presencia de muchos papás nuevos, ¡algunos de los cuales acababan de ser papás hacía prácticamente una semana! y por último tocamos un montón de temas interesantes, siempre con la inestimable ayuda de Mónica Vázquez, trabajadora social de la fundación. La verdad es que estas sesiones son una oportunidad genial de compartir todo aquello que nos pasa con nuestros hijos y de aprender de la experiencia de los que van por delante nuestro a la vez que cada uno intentamos brindar nuestro granito de arena a los que nos siguen detrás. Si tenéis un hijo con síndrome de Down os recomiendo encarecidamente que asistáis a reuniones de este tipo. Y si no hay ninguna asociación o fundación que os proporcione esta oportunidad cerca de casa, os animaría a montar un grupo similar entre padres que sepáis que viven en vuestra zona. Veréis que es una oportunidad fantástica de aprender, crecer y mejor aún, hacer amigos. MA y yo siempre pensamos que si Anna no hubiera tenido síndrome de Down, una de las muchas cosas que sería diferente y para peor, es que no hubiéramos conocido a tanta gente maravillosa totalmente volcada y entregada con la educación e integración de sus hijos.
También estamos disfrutando mucho de Abril. Parece mentira que el mes que viene va a cumplir cinco meses. Como me recordó mi amiga Amparo el año pasado, no hay que despistarse porque si lo haces te vas perdiendo momentos irrepetibles con tus hijos. De momento solo consigo que se ría mucho y poco más, pero me encanta pasar un rato diferente con ella, a otro ritmo, después de un día frenético con Anna para un lado y el otro. La verdad es que es una santa, come y duerme de maravilla y prácticamente no se queja. Digo prácticamente porque Anna aún le va dejando alguna marca que otra, como diciéndole que no se crea que le va a usurpar tan fácilmente el puesto :-). No, en realidad y bromas aparte, creemos que no se trata de un tema de celos si no que muchas veces Anna se emociona demasiado y pierde un poco el control. Si no, no podríamos explicar la razón por la que Anna siempre quiere darle besos y abrazos a su hermana pequeña y se preocupa de pedir silencio con la mano en la boca cuando está durmiendo o de colocarle el chupete cuando se le cae. :-) Como decía más arriba, me muero de ganas de ver a las dos jugando e ideando cosas juntas, pero tiempo al tiempo, pasito a pasito…
No hay entradas relacionadas.
